1. Tres meses en Australia

Llevo ya casi tres meses en Australia, aunque dos meses los he pasado en el mismo pueblo granjero, Stanthorpe, donde no pasa demasiado. En un día promedio, diría que hay más gente adentro del pub que en el resto del pueblo. En este poco tiempo he conocido a muchas personas y he vivido muchas experiencias nuevas. Casi toda la gente con la que uno se relaciona acá -en el hostal y el trabajo- son mochileros de la misma onda de uno, viajando por el mundo por motivos similares, así que uno se hace amigo de la gente muy rápido.

La vida de granja me gusta. El trabajo no es demasiado duro, aunque sí tedioso y repetitivo. Son un montón de horas al día recogiendo manzanas con las dos manos, vaciándolas en la bolsa que uno carga de los hombros y cuelga en el abdomen, y después vaciando la bolsa en los contenedores que carga el tractor una vez que se llena. Las cosas más emocionantes que pueden pasar son que botes una manzana sin querer y caiga en tu bolsa o la atrapes en el aire, ver un canguro en tu fila, que se nuble o que llueva un poco. Después de tantas horas haciendo lo mismo, las expectativas bajan considerablemente.

FB_IMG_1459670141600

Rescato algo que pasó un día que había llovido bastante. La red que está tendida varios metros sobre los árboles había acumulado mucha agua. Todos estábamos un poco mojados y con frío. A la hora de almuerzo, todos en cuclillas entre los árboles para evitar la llovizna, decidí comerme una manzana. Cuando la terminé, opté por patearla en el aire con toda mi fuerza. La vi alejarse, pegar en la red, y botar una cantidad de agua similar a la que retiene una represa promedio. Entre todos los gritos, escuché un claro “f-u-u-u-u-ck”. Miro atrás y veo a Blake, aún en cuclillas pero totalmente mojado y con un cigarro destruido en las manos. Estaba en pleno proceso de enrolar un cigarro cuando lo sorprendió el diluvio, mojándole todo el tabaco y el cigarro que se hacía. Nos reímos por unos veinte minutos.

IMG_3296

Muchas horas, eso sí, se pasan conversando, inventando juegos para pasar el rato, proponiéndonos desafíos para ir más rápido, o conversando con uno de los supervisores que siempre viene a verme y a hablarme de música, manzanas o drogas. El resto del tiempo lo paso contestando la pregunta “¿hey, Seb, qué hora es?” o “¿cuánto falta?” A la hora de almuerzo, que es a las 9.30 am, naturalmente, nos juntamos en grupos grandes a almorzar en el suelo, conversar, comparar lo producido hasta ese punto y contar amargamente los minutos para volver a trabajar.

IMG_3433

Al mismo tiempo me tranquiliza e inquieta la idea de que tanta gente parece no tener idea lo que está haciendo, y no me refiero a las manzanas. A fin de cuentas, no hay que olvidar que solo somos una especie de mamífero vagando por la tierra, intentando sobrevivir. A veces eso puede ser un motivo para acercar a la gente y otras para alejarla. Aquí, por lo menos, uno se siente muy cercano con todos muy rápido; todos somos mochileros algo perdidos por el mundo, algunos buscando algo, otros nada. Algunos viviendo pensando en lo que vendrá, y otros como yo, viviendo el día a día de la vida sin raíces.

Hay dos tipos de persona con los que me he encontrado acá que tienen estilos de vida que no entiendo. Están los mochileros que se matan trabajando, a veces doce o más horas al día, siete días a la semana, y no tienen vida, todo por juntar plata, pensando en el viaje o la aventura que se viene más adelante. Entiendo y valoro el sacrificio y la disciplina que requiere algo así, pero la vida es ahora, no en unas semanas o meses más. Por eso prefiero trabajar menos horas, demorarme un poco más en ahorrar, pero en el camino pasarlo bien, tener tiempo para conocer gente, estar con amigos, escuchar y tocar música, leer, escribir, correr, divagar, escribir frases con demasiadas comas. La vida es ahora, y si bien a veces hay que sacrificar cosas en el presente por algo que vendrá más adelante, muchas veces no es estrictamente necesario y hace que uno no aproveche bien el tiempo y no viva realmente donde sea que se encuentre en la época que sea de su vida, y solo lo pase por encima, pensando en lo que viene.

Yo, por mi parte, decidí vivir esta época tomándolo como que ésta es mi vida ahora. Éste soy yo, éste es mi trabajo, en éste pueblo vivo, y no estoy aquí en tránsito para algo que ya viene. Que quede claro que no es el caso; si me pretendo ir, pronto, y viajar a otro lado, pero viviendo así puedo absorber la experiencia al máximo, y vivirla de otro modo.

El otro tipo de persona que no entiendo es al granjero australiano dueño de granja. Hasta ahora, en todas las granjas que he conocido, sin falta, el dueño de la granja se levanta a eso de las 5 am y pasa todo el día en la granja supervisando, que en este caso significa gritarle a mochileros que no golpeen la fruta o trabajen más rápido, o descargar contenedores de fruta. Son tipos con mucha plata, a veces millonarios, que llevan una vida de trabajo duro y sacrificio, pero se pasan el día en la granja, al sol, peleando y estresándose, miserablemente, en vez de disfrutar sus vidas y los frutos de todo el trabajo que han hecho. Parece ser algo cultural de acá que no entiendo para nada. Vivir para trabajar y no trabajar para vivir.

Vale la pena destacar que hay gente buena en incluso los lugares más improbables del mundo. Nunca es difícil encontrar a alguien dispuesto a darte una mano, compartir contigo, hacerse tu amigo o ayudarte de manera totalmente desinteresada e inesperada. Ya sean otros viajeros extranjeros, australianos, jóvenes, viejos, empresarios, granjeros, vagabundos; la gente buena y que vale la pena conocer puede venir de cualquier lado, muchas veces de donde uno menos se lo espera.

IMG_3411

He aprendido mucho sobre la confianza en uno mismo, en el actuar como que uno sabe lo que está haciendo, aunque muchas veces no lo sepa, sobre todo si hay alguien dubitativo que no sabe que hacer y espera ansioso un ejemplo o que alguien muestre algo de determinación o resolución. También he aprendido a no quedar satisfecho con demasiada facilidad cuando uno está buscando algo. Mucha gente encuentra algo que cumple lo que buscaba a medias, o casi bien, y queda satisfecha y conforme con eso. Dejan de moverse y buscar y se asientan, tranquilos en la seguridad y estabilidad que eso les da. Pero si uno quiere diferenciarse y llegar un poco más lejos, acercarse más a su ideal y no conformarse fácilmente, hay que pasar de esa etapa y seguir a paso firme, arriesgando la estabilidad por algo mejor y más afín a lo que se busca.

Pasando a algo un poco más contingente y relevante, he descubierto que las moscas son igual de molestas en todos lados, y que si tuviera tres deseos a mi disposición, uno sería el darle a las moscas la capacidad de recordar. “Si ya me echó de aquí con su mano una vez, probablemente lo hará de nuevo, así que mejor me mantengo alejada”. Hablando de la fauna Australiana, cuando salgo a correr a veces me topo con canguros al lado del camino, mirándome fijamente, quizás tan fascinados por la capacidad de correr del ser humano como nosotros por su capacidad de saltar tanto (son incapaces, fisiológicamente, de correr o caminar). Las arañas también siempre se hacen presente, en tamaños muy variados, que van desde un par de centímetros, al tamaño de un perro pequeño.

Por ahora, vivo el día a día sin planes a futuro, compartiendo la vida de granjero con los amigos del trabajo y el hostal, que son en su inmensa mayoría británicos. He tocado en vivo varias veces; un par de veces en el mercado de verduras que hacen los viernes, en un festival (Apple & Grape, se llama; lo único interesante que pasa en este pueblo una vez al año), y en un pub que suelen frecuentar los locales. El otro pub, Central, es donde van todos los mochileros todos los sábados. Es el único panorama de fin de semana aparte de ir a tomar al borde del río, que muchas veces sirve de previa para el pub. El único problema es que al final muchas veces llega la policía, aunque lo único que nos piden es que por favor limpiemos antes de irnos y que no caminemos por la calle principal tomando. El primer mundo.

FB_IMG_1459670129851

El hostal en el que vivo ahora está a 8 kms del pueblo. Durante el primer mes y tanto tenía que hacer dedo cada vez que quería ir al pueblo, a menos que consiguiera ida con alguien que tuviera auto acá. Esa experiencia me sirvió para perder invaluable tiempo parado al borde de la carretera, con un pulgar arriba. Al trabajo que tuve por casi dos meses nos íbamos cinco en un auto. Cinco de la mañana por la carreta, todo oscuro, y con el ánimo de alguien que va camino al dentista a sacarse una muela. Ahora que me compré un flamante auto de apenas veinticuatro años de antigüedad, tengo la libertad de gastarme todo mi sueldo en bencina y pagar todo tipo de arreglos. Es impagable. El trabajo donde estoy ahora es una granja donde trabajan apenas unas diez personas, pero nos dan más horas que la anterior y el ambiente es más relajado. El dueño, obviamente, se pasa las horas recogiendo manzanas con nosotros.

Apenas surjan nuevos eventos en este olvidado pueblo, escribiré otro post, ojalá de menor extensión y sermoneo y más contenido. Por ahora, eso es todo.

A mi disposición,
Sebastián.

6 thoughts on “1. Tres meses en Australia

  1. Me encanta esta aventura que estas viviendo y como los relatas.
    Si tuviera pondría la cara con los ojos de corazones jaja.
    Un abrazo desde España .

    Like

  2. Me encantó tu relato, entero, incluso la parte de las arañas del porte de un perro!!!.
    Tengo una pregunta, esos granjeros millonarios y trabajando como enanos, son casados? , tienen hijos? … ¿ dónde estàn?. y por qué parece que el tiempo se hubiera detenido en esos lugares? Los tractores son del año de “la pera”.

    Ahora entiendo a Reia, una australiana amiga de la Isi, que decía que su papá era un “obrero de la tierra” y se compraba toda la tienda Dinensión Azul.

    Sigue escribiendo Sebastiàn, me encantó¡!.

    Un beso,

    Pagy.

    Like

  3. Hola! Me encantó tu relato, especialmente la parte que dices de las moscas. Qué ganas de que pudieran recordar!!! Me sentí tan identificada!!! Yo tb estoy con la w&h viviendo en un pueblito del outback, y una de las cosas que máaaas me molestan, son las moscas e insectos, para qué decir las arañas!
    Y lo de matarse 12 hrs para vivir, tb te encuentro la razón..para qué sufrir tanto, la vida es hoy. Se puede juntar plata igual haciendo las cosas más lentas. Pero bueno, cada quién vive su vida, elige sus decisiones. Mientras sean felices…
    Saludos !!

    Like

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out /  Change )

Google photo

You are commenting using your Google account. Log Out /  Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out /  Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out /  Change )

Connecting to %s